Carta de ventas

Palabras que no te ayudan a vender

Las palabras tienen un poder enorme, por una palabra mal dicha se han desatado guerras y no hablemos ya de la cantidad de matrimonios que han roto, también debido a aquellas que no se han dicho, por lo que no creo que tenga que convencerte de su importancia a la hora de vender por internet.

El ser humano es un animal social que utiliza el lenguaje para comunicarse y desde sus inicios este ha tenido un impacto enorme en el comportamiento de las personas.

Es por ello que las palabras que elijas para vender con tu negocio en internet pueden llevarte a tener un gran éxito o un fracaso rotundo. Y es que las palabras nos sugieren sensaciones, nos traen recuerdos, malos y buenos, y nos pueden llevar o no a realizar una determinada acción.

Así que, si pretendes comunicar algo concreto con tu producto o servicio, tienes que evaluar qué impacto tendrán las palabras que elijas en los posibles clientes.

Aquí te dejo una pequeña guía que espero te sirva para identificar aquellas palabras que no te ayudan a vender, o bien porque son débiles y no dicen nada, o bien porque no son creíbles.

También comentaremos otras que se han utilizado tantísimo que resultan muy pesadas y han perdido todo su significado, por lo que es mejor no utilizarlas.

En general lo mejor es escribir con personalidad y de una forma clara y sencilla, sin palabras demasiado rebuscadas para que todo el mundo pueda entender la esencia del mensaje, pero sin caer en los clichés.

En esta guía también te doy ejemplos para sustituir esas palabras que no convienen por otras que tienen un mayor impacto y que te ayudan a conseguir el objetivo que deseas: llamar la atención de tu cliente ideal y que te elija a ti.

¿Estás preparado?

Pues vamos ya a ver esas palabras que es mejor evitar.

Los superlativos

Ya sé que es tentador usar palabras como “el mejor sillín para tu bici” “el colchón más cómodo del mercado” “la app más fácil de usar”, etc. porque estás enamorado de tu producto y de verdad crees que es el mejor en el mercado.

Pero cuando una persona que no conoce tu producto lee expresiones como estas, le producen recelo puesto que le suenan a recursos de vendedor ambulante, en el sentido peyorativo de la denominación, y le vienen a la mente pensamientos como este “Claro que me vas a decir tú que eres el que lo vende” y cosas por el estilo.

Los superlativos no son creíbles y dejan mucho que desear de la capacidad de imaginación y expresión de la persona que escribe.

Hay otras formas más verosímiles de transmitir la excepcionalidad de tu producto sin necesidad de recurrir a este tipo de palabras, como son las descripciones de los beneficios del producto o servicio y los testimonios.

Si en lugar de ser tú, que eres quien lo vende, el que asegura lo increíble que es tu producto es un cliente, ya resulta más creíble. Porque ese cliente no tiene nada que ganar con ello y si dice que es el mejor colchón que hay en el mercado la persona que lo lee lo tendrá en cuenta y le hará más caso que si lo dices tú.

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Aprovecha esos testimonios poderosos de tus clientes para que hablen maravillas de tu producto, y por supuesto no los exageres porque entonces estaremos en la misma situación. Tienen que resultar verosímiles.

Otra manera de decir que tu producto es lo mejor que hay en el mercado a día de hoy es proporcionar algunos datos y detalles de sus características y beneficios.

Por ejemplo, si lo que vendes es un curso de inglés online puedes ofrecer datos del porcentaje de aprobados en los exámenes oficiales de inglés, o del hecho de que sea el único curso que cuenta con tutorías personales o bien, la media de continuidad con el curso, para demostrar lo eficaz que es, ya que cuando la gente lo empieza no lo deja.

Este tipo de datos palpables es lo que va a convencer a la persona que lee de que tu curso es realmente lo mejor que va a encontrar en internet, y tendrás más opciones de convencerlo de ello que si usas superlativos sin más.

Piensa qué es lo que hace a tu producto o servicio destacar frente a los demás y asegúrate de comunicarlo muy bien, con detalles tangibles.

Los números redondeados

“Más de 1000 clientes lo usan”, “Más de 500 empresas ya nos han elegido” son expresiones que leemos todos los días en los sitios web de un número preocupante de compañías.

Los números redondeados no resultan creíbles, dan la sensación de que hubiésemos elegido el número al boleo, sin embargo, si utilizas un número real, como por ejemplo, “1356 clientes ya se han descargado nuestra app” o “586 empresas nos han elegido” resulta mucho más creíble ya que es un número específico.

Por supuesto aquí sobra decir que no se debe mentir y exagerar el número real puesto que no es una práctica moral y hoy en día, con la disponibilidad de información que hay en internet, puede que hasta nos descubran si mentimos.

Y no hay nada peor que no ser honestos para destruir la confianza de los clientes y cargarse un negocio.

Adjetivos

En literatura utilizar una variedad importante de adjetivos es lo que muchas veces va a dotar de poesía y belleza literaria a un pasaje de un libro. Como, por ejemplo, en La Máquina del Tiempo:

Viajero a través del Tiempo (pues convendrá llamarle así al hablar de él) nos exponía una misteriosa cuestión. Sus ojos grises brillaban lanzando centellas, y su rostro, habitualmente pálido, mostrábase encendido y animado. El fuego ardía fulgurante y el suave resplandor de las lámparas incandescentes, en forma de lirios de plata, se prendía en las burbujas que destellaban y subían dentro de nuestras copas.

Sin embargo en el lenguaje digital, los adjetivos sobran la mayor parte de las veces porque ralentizan la lectura y en muchas ocasiones no aportan demasiado al mensaje.

Como no me canso de decir, el lenguaje digital y sobre todo el que se utiliza para vender o informar, debe ser rápido y preciso, para enganchar al lector desde el primer momento y no soltarlo. Veamos un ejemplo:

Coche rojo, muy alargado y potente, que corre a ras de carretera y cuyo aspecto es magnífico, impresionante y lujoso.

En la frase anterior hay demasiados adjetivos, resulta pesada de leer. ¿Cómo podríamos rescribirla?

Coche deportivo de alta gama, cuyo aspecto causa fascinación y deseo.

El lenguaje digital tiene que causar una emoción de forma rápida para que no se nos escape la atención del lector.

Con esto no quiero decir que debas evitar por completo el uso de adjetivos, a veces pueden ser necesarios, pero sí que debes evitar abusar de ellos e intentar sustituirlos por verbos y sustantivos que comuniquen lo que quieres decir con más precisión.

Adverbios

Al igual que los adjetivos los adverbios ralentizan la lectura y la vuelven espesa: rápidamente, correctamente, probablemente, mal, bien, mucho, poco, etc. Son palabras que complementan a los verbos y a los adjetivos para dotarlos de un mayor significado, pero dan espesor a la lectura.

Es cierto que pueden ayudar a dotar de una mayor precisión en la descripción e intensificar el impacto, pero la realidad es que tornan el texto denso.

Y ya sabes, cuanto más denso sea un texto, menor posibilidad tendrás de que el lector se quede a leerlo entero. La gente tiene prisa y hay que ponérselo fácil para que no se vaya a otra parte.

Lo que te propongo es que sustituyas los adverbios por verbos de acción que doten al mensaje de un significado preciso o de un adjetivo que sustituya dos palabras.

Porque esa es otra de las premisas del lenguaje digital, hay que ahorrar en caracteres y decir lo mismo utilizando las menos palabras posibles.

Veamos algunos ejemplos:

En lugar de decir andar muy deprisa, puedes decir apresurarse

En vez de decir es muy bonito, puedes sustituirlo por es especial

Lo importante es decir con las menos palabras posibles lo que queremos trasmitir a nuestro cliente ideal, se trata de utilizar palabras que llamen la atención y vengan asociadas con una sensación.

Otro ejemplo:

Nuestros diseños son increíblemente atractivos.

Mejor así:

Diseñamos para dejar huella.

Palabras trilladas

Algunas expresiones se utilizan tanto que han perdido todo su significado y hacen que tu posible cliente huya despavorido.

Últimamente está muy de moda, sobre todo en lo relacionado con la publicidad y el marketing digital, decir que la originalidad está sobrevalorada.

Es cierto que nada ha surgido de la nada y que toda creación ha sido inspirada por otras cosas que ya existían, es más, todo artista se ha basado en obras que admira para proyectar su creatividad y realizar sus propios trabajos. Austin Kleon explica muy bien este concepto en su famoso libro Roba como un Artista. 

El problema es que hay expresiones que en un momento dado alguien ideó y que en su día funcionaron bastante bien, pero que a base de escucharlas millones de veces después, han perdido su significado.

Y es que a veces la gente copia expresiones porque les parece que suenan profesionales y convincentes, pero en realidad no lo son y producen el efecto contrario, hacen que la gente resople con hastío.

Te pongo un ejemplo, ¿cuál de estas dos frases crees que es más persuasiva?

“El colchón Pigalín, el más firme del mercado”

O bien

“El colchón Pigalín, ni los saltos de tus hijos conseguirán deformarlo”

Exacto.

La primera frase no dice nada porque es una expresión que se ha utilizado hasta la saciedad, mientras que la segunda es original y provoca una emoción, al leerla nos viene a la mente, o bien la imagen de nosotros saltando en la cama cuando éramos pequeños o bien más recientemente la de nuestros hijos si es que los tenemos.

Te pongo otro ejemplo para asentar el concepto. ¿Cuál de estas frases resulta más convincente?

“Ofrecemos un excelente servicio al cliente”

O bien

“¿Tienes alguna duda? Llámanos al 902 36 25 56. Te responderemos en menos de 1 minuto. Garantizado”.

Piensa en ejemplos o situaciones concretas para demostrar aquello que afirmas sin recurrir a expresiones trilladas que no dicen nada. Tus clientes (y tus ingresos) te lo agradecerán.

Faltas de ortografía

He dejado el punto más importante para el final para que, si olvidas todos los demás, te quedes al menos con esto. Cuida tu ortografía como si tu vida dependiese de ello.

Sé que últimamente la gente ya no lee libros y se comunican por WhatsApp cortando palabras y descuidando la ortografía.

Pero escucha muy bien lo que te voy a decir, puedes llegar a perder una venta si la persona que ha llegado hasta tu página web ve faltas de ortografía en tus textos, simplemente porque te va a perder el respeto.

No solo compramos un producto porque lo necesitamos o porque nos gusta, si no porque la marca que nos lo vende parece seria y transmite confianza. ¿Tú realmente te fiarías de alguien que escriba “escrivir” o “acer”?

Seguro que no, así que pon mucha atención en cómo escribes. Hoy en día hay una vasta variedad de recursos que nos facilitan la correcta ortografía, como son los auto correctores gratuitos, procesadores de textos, Apps etc.

Pero estos no son infalibles 100%, así que siempre debes reservar tiempo para editar tu texto con paciencia, vuelve a leerlo todo al menos dos veces para asegurarte de que no se ha colado ninguna v donde debería ser b.

Si es posible, pide a alguien de tu entorno en el que confíes a la hora de escribir sin faltas que lea el texto, ya que como se suele decir, cuatro ojos ven mejor que dos.

Conclusión

Las palabras son una parte muy importante de tu negocio, pueden hacerte vender como churros o que se produzca un silencio más aterrador que el de la película de A Quiet Place.

 

Cuida tus palabras para mostrarte natural y cercano, sin expresiones exageradas o palabras vacías.

Los textos de tu página web deben ser como una conversación con tu cliente ideal; imagina que esta persona entra en tu tienda o tu oficina y te pregunta sobre tu producto o servicio. ¿Qué harías? ¿No tratarías de convencerla de los beneficios de tu producto de una forma clara y sencilla? ¿No responderías a sus preguntas y pondrías ejemplos? ¿No serías honesto en las capacidades de lo que vendes?

Pues es así como tienes que escribir los textos de venta de tu sitio web, como si fuese una conversación con un mejor cliente.

Si todavía te quedan dudas sobre cómo escribir tus textos de venta mándame un mensaje y lo vemos juntos.

Hasta la próxima

2 Comments

  1. Un post excelente, colega. Con el último apartado, lo has bordado. Es increíble que hoy en día se escriba tanto, y tan mal. Yo he llegado a recibir correos de empresas y referentes con faltas de ortografía GRAVES, no pecata minuta, como se podría interpretar una tilde mal puesta en solo o una coma ausente.
    Muchas gracias por este post Elena, me ha encantado.

    1. Gracias Ari, sí estamos en situación de crisis con respecto a la ortografía. Y es que la gente no lee lo suficiente y no le da la importancia que realmente tiene. Escribir bien es vital, no solo para vender, si no para hacerse respetar como persona. Y no cuesta dinero, los libros se pueden tomar prestados en una biblioteca. Un abrazo compañera y gracias por pasarte por aquí.

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