Consigue un hábito de escritura para tu blog

Escribir un blog no es fácil.

Cuando lo piensas se te hace un mundo y al final encuentras mil excusas para no hacerlo.

No tengo tiempo, no sé de qué escribir, no escribo bien.

Pero la realidad es que si tienes un negocio necesitas tener un blog, a no ser que tengas un presupuesto enorme para invertir en publicidad.

Si tu presupuesto es bastante anémico como el mío, y después de pagar facturas y seguir invirtiendo en formación no te queda mucho más para pagar anuncios, no vas a tener más remedio que escribir un blog.

Crear contenidos buenos y de manera frecuente te va a dar la visibilidad que necesitas en Internet para conseguir más clientes.

No hay otra.

El marketing de contenidos está ganando cada vez más relevancia ya que los clientes se decantan por marcas en las que ya confían.

Si ofreces contenidos de calidad los clientes te encontrarán en los buscadores ya que tu blog saldrá en las primeras posiciones de Google y, segundo, confiarán en ti puesto que tus contenidos ofrecen ayuda valiosa.

¿Y en quién van a pensar cuando estén preparados para comprar?

Exactamente, en ti.

Escribir un blog lleva tiempo y cuesta mucho esfuerzo pero merece la pena porque te traerá resultados.

Si publicas con cierta frecuencia y ofreces calidad poco a poco los verás.

Para conseguir tus objetivos y no fallar tienes que crearte un hábito de escritura.

Ya que, de otro modo, es muy fácil decantarse por la inacción y no publicar nada durante semanas para después publicar dos artículos seguidos.

Y así no vas a conseguir nada.

Lo ideal es publicar un post nuevo al menos dos veces al mes.

Hay métodos para que escribir no se te haga tan cuesta arriba y consigas que se convierta en un hábito tan natural como puede ser el cepillarte los dientes.

Cepillarse los dientes es algo que en principio no nos apetece hacer pero es una actividad que está tan grabada en tu rutina que lo haces casi sin pensar.

Así es como puede resultar la tarea de escribir, una parte más de tu día a día.

¡Aunque para escribir tengas que pensar!

Lo que te propongo es que no te pienses demasiado el momento de ponerte a hacerlo.

Como dice Stephen King en su maravilloso libro On writing:

“El momento que más miedo da es siempre antes de empezar. Después de hacerlo las cosas solo pueden ir a mejor”.

Pues vamos a ello.

Vamos a ver todos esos recursos para crearse un hábito de escritura.

1.      Crea en tu calendario un espacio para escribir

La mejor manera de crearse un hábito y no procrastinar esa actividad es reservar un espacio en tu calendario para ello.

Ver ese bloque dedicado solo a escribir nos empujará a cumplir con esa rutina.

Lo ideal es ponerse a escribir a primera hora de la mañana cuando tu mente está despejada y no estás pensando todavía en otras mil cosas.

Muchos de los libros que he leído sobre escribir recomiendan ponerse a ello directamente nada más levantarse, sin haber desayunado ni nada, con un café si es que te gusta el café.

Yo no puedo hacer eso.

Yo necesito desayunar por las mañanas para tener energía. Pero sí que es lo primero que hago después de desayunar.

Incluso me ducho después de haber escrito el tiempo que me he propuesto.

Decide tú lo que es mejor para ti, lo importante es que cumplas con ese espacio en tu calendario.

2.      La importancia de crearse un ritual

Seguro que has visto a muchos futbolistas que antes de entrar en el campo se santiguan o se dan golpecitos en las zapatillas.

Rafa Nadal suele colocarse el pelo detrás de las orejas antes del saque, incluso cuando lo lleva corto…

Son pequeños rituales que disparan un hábito.

Es verdad que algunos deportistas lo hacen por superstición, pero lo cierto es que estos gestos les preparan psicológicamente para ganar.

Tú puedes crearte tu pequeño ritual que repetirás todas las mañanas antes de ponerte a escribir.

Es una manera de preparar tu mente y sugestionarla hacia esa actividad.

Este pequeño ritual puede consistir en hacerte un café y encender el ordenador con él en la otra mano.

O puede ser que hagas unos pequeños ejercicios para estirar la espalda justo antes de encender el ordenador.

O un par de saludos al sol de yoga.

El ritual no debe ser muy largo para no distraernos de lo que de verdad tenemos que hacer.

Que es escribir.

3.      Evita distracciones

Cuando escribes es muy importante no mirar ni las redes sociales ni la bandeja de entrada de tu correo electrónico.

Estas distracciones hacen que nuestra mente se dispare hacia cientos de direcciones en lugar de concentrarse en escribir que es lo que queremos.

Lo mejor es que también incluyas en tu calendario un tiempo para responder correos y mirar las redes sociales.

Este tiempo tiene que ser siempre después de haber escrito lo que te hayas propuesto ese día para que un correo o un post en Facebook no te cambie el humor.

Durante tu tiempo dedicado a la escritura deja el móvil en otra habitación en modo silencio, si es que la tentación es demasiado fuerte.

Si no es así, puede bastar con que tengas el móvil boca abajo en tu escritorio, pero siempre en modo silencio.

Si tienes que buscar alguna información para tu artículo, no lo hagas en tu tiempo de escritura sino en otro momento del día. Clic para tuitear

Y es que si abres Google corres el peligro de entrar en una espiral sin salida y cuando te das cuenta llevas media hora leyendo artículos en Internet.

Empezaste por estadísticas sobre cuánta gente vive sola y no sabes cómo has terminado viendo un video de un tío que hace pompas de jabón por la nariz.

Esto es muy peligroso, así que no abras Google.

Si necesitas comprobar una información mientras estás escribiendo incluye una nota para mirarlo después, a la hora de editar.

4.      Ponte un objetivo diario y cúmplelo sin excusas

Hay gente que trabaja mejor proponiéndose un mínimo de palabras al día. Pueden ser 300, 500 o 1000 palabras.

Proponte un objetivo que puedas cumplir y no apuntes demasiado alto.

Si estás empezando a escribir, y nunca antes lo habías hecho, te recomiendo que te pongas objetivos no demasiado ambiciosos, 100, 200 palabras para comenzar.

Siempre podrás aumentar este número con el tiempo.

Si te pones como objetivo escribir cierto número de palabras no podrás dejarlo hasta que hayas escrito esa cantidad.

Otras personas, como es mi caso, preferimos ponernos objetivos de tiempo.

Media hora, una hora, 2 horas de escritura. Tú eliges.

Y no puedes dejarlo hasta que hayas cumplido ese tiempo.

Con la práctica, el número de palabras que escribas en un tiempo determinado aumentará.

Aunque tambiénes cierto que hay días mejores y peores.

Hay días en que te costará un esfuerzo enorme escribir dos líneas, pero lo importante es que hayas cumplido con tu rutina.

Lo más seguro es que al día siguiente escribias mucho más.

Comprobado.

Pero eso sí, durante ese tiempo no miras el móvil, ni te quitas esos pelillos de más de las cejas, ni te pones a limpiar los cristales.

Escribes.

5.      La vieja técnica del Pomodoro

Es vieja y aún perdura porque funciona. Así de simple.

Es una técnica que inventó un tal Francesco Cirillo, de ahí que se llame pomodoro que significa tomate en italiano.

El nombre hace referencia a esos temporizadores de cocina con forma de tomate que usaban nuestras madres.

Bueno la mía nunca lo ha usado, pero creo que muchas otras sí lo hacían, puesto que no tenían iPhones con temporizadores electrónicos.

Esta técnica consiste en ponerte un temporizador y escribir en intervalos de 25 minutos.

Al cabo de esos 25 minutos, cuando suena la alarma dejas de escribir. Y da igual que estés en medio de una frase, lo dejas.

Después descansas 5 minutos, o 10, dependiendo de las horas que te hayas propuesto escribir.

Al cabo de ese descanso vuelves a poner el temporizador de 25 minutos en los que solo escribes sin parar.

Ni vas a l baño ni a la cocina a ponerte otro café.

Escribes.

Yo uso este pomodoro digital.

Esta técnica facilita la concentración y aumenta la productividad.

Es increíble la capacidad que tiene nuestro cerebro para concentrarse cuando sabe que tiene un tiempo limitado.

Pruébalo y me cuentas.

6.      Escribe sin corregir

La mejor manera de dejar que las ideas fluyan a la hora de escribir es hacerlo sin corregir ni releer lo que acabas de teclear.

Existen varios estudios que afirman que la parte del cerebro que utilizamos cuando creamos algo de la nada no es el mismo que usamos cuando estamos corrigiendo algo ya hecho.

Si te pones a corregir según vas escribiendo, primero afectarás tu parte creativa ya que la interrumpes a cada poco.

Y segundo no corregirás de forma efectiva, puesto que tu cerebro está en modo creativo y no ves los errores tan fácilmente.

Cuando escribas hazlo sin parar y sin juzgar demasiado lo que estás escupiendo sobre la página.

Y es que el proceso de escribir es algo así como escupir todo aquello que llevas dentro y que crees que puede ayudar a otros.

Deja que esas ideas salgan y que surjan aún más ideas nuevas con el proceso de correlacionar.

Correlacionar es lo que en realidad hacemos cuando creamos un artículo, ensayo o novela.

Las ideas ya están ahí, ya existen, lo que hacemos es juntarlas creando combinaciones nuevas.

Por eso no debes tener miedo a escribir sobre algo de lo que ya se ha escrito mil veces.

Puede que tu tengas una combinación distinta de esas ideas que resulte en un punto de vista diferente y revelador.

Si no escribes sobre ello, puede que nunca llegues a esa conclusión.

7.      Haz las paces con tu yo crítico

Te va a ocurrir a ti también.

Mientras escribes vas a escuchar una voz, con un tono algo cínico, que te va a susurrar (o incluso a gritar algunas veces) que lo que estás escribiendo es una auténtica basura y que estás perdiendo el tiempo.

Se trata de tu yo crítico.

Esa voz se ha ido formando con los años y con tus inseguridades.

Esa voz, a veces ensordecedora, es en parte ese profesor que te puso en evidencia en medio de la clase de tercero de primaria.

Es también ese padre que te gritaba en los partidos diciendo que no estabas corriendo lo suficiente.

Y también es esa madre que no te dejaba hacer nada porque tenía miedo de que te cayeras.

Esa voz está formada por todos los miedos y frustraciones adquiridos en tu infancia y es simplemente un escudo que pretende protegerte para que no sufras otra decepción.

Lo malo es que esa voz de tu yo crítico te puede jorobar la vida no dejándote hacer las cosas que de verdad quieres hacer.

Si haces caso de lo que te dice nunca trabajarás duro para conseguir aquello que deseas.

Así que no debes hacerla caso.

Al menos no cuando estás escribiendo.

Pero no intentes callarla de malas maneras. Eso no te va a funcionar.

Tu yo crítico es muy perseverante y volverá a hablarte y a intentar devolverte a un estadio de inacción.

No te cabrees con él.

Lo mejor es hacer las paces y decirle que no tenga miedo.

Dile que puede que lo que estás haciendo sea una caca, pero quieres terminarlo y que ya verás mañana, cuando sea hora de revisarlo, si puedes mejorarlo.

Hace un tiempo hice el curso Write it, Don’t fight it, de Henneke Duistermaat.

Henneke es un verdadero referente para mí.

Si hablas inglés te recomiendo que hagas este curso, sobre todo si vas en serio con esto de escribir, ya sea un blog o un libro.

Este curso te ayuda a vencer todas esas barreras mentales que nos ponemos a la hora de crear cualquier cosa.

También te enseña a ser más prolífico escribiendo de forma más eficiente.

En el curso, Henneke te aconseja dibujar a tu yo crítico, yo lo hice y eso que dibujo pésimamente.

Juzga por ti sola…

Mi yo crítico se parece un poco a mí pero tiene el pelo de otro color y los dientes más afilados.

Se llama María.

Una vez que la hayas dibujado escribe al lado 3 o 4 cosas que ella te dice cuando estás creando algo.

A mí me dice:

  • Nunca conseguirás nada con tu escritura
  • Hay cientos de escritores mejores que tú
  • Has empezado a tomarte en serio esto demasiado tarde.

Y joyas por el estilo.

Entonces lo que Hanneke nos aconseja hacer es apaciguar a nuestro yo crítico y pasarle un brazo por los hombros mientras le invitas a un café.

Y es que tu yo crítico te dice todas esas cosas porque en realidad tiene miedo y no quiere que sufras.

Entonces lo que tú tienes que hacer es decirle que no pasa nada, que no vas a sufrir y que de verdad quieres hacerlo.

Lo mejor es escribir al lado de esas frases que te dice tu respuesta:

  • Vale, a lo mejor no llegaré a ningún sitio con mi escritura pero lo hago porque me gusta y porque no concibo mi vida sin escribir.
  • Siempre habrá escritores mejores que yo pero esa no es razón para dejar de escribir. Además escribiendo practico, y esta es la única manera de mejorar.
  • Nunca es tarde para dedicarte a lo que te gusta. Es cierto que podría habérmelo tomado en serio hace años y que nunca me atreví, pero ahora es mi momento de hacerlo y pienso recuperar el tiempo perdido escribiendo todo lo que pueda.

Estas son tus respuestas a sus críticas.

No le quites la razón porque eso le enfurece, simplemente dile que estás preparado para hacerlo y que no tiene por qué tener miedo.

Tu yo crítico cumple su función ya que necesitas también una parte crítica para juzgar lo que has escrito.

Pero no la necesitas a la hora de escribir, sino más tarde, cuando tienes que editar.

8.      Deja tiempo para editar con tu yo crítico

Lo mejor es dejar en remojo al menos un día lo que hayas escrito y corregir al día siguiente, o incluso mejor, al cabo de 2 días.

Dejando al menos 24 horas de espacio hasta la hora de revisarlo te ayudará a ver tu texto con una mirada fresca y algo más objetiva.

Es en este momento cuando tu yo crítico puede ayudarte a ver errores gramaticales o frases que no están bien estructuradas.

O ideas demasiado difuminadas que no se entienden y que necesitan de más chicha, como pueden ser estadísticas, estudios o referencias.

Ya sabes, ser concreto y específico es importante para dar credibilidad a lo que escribes.

Es en este preciso momento cuando tu yo crítico puede serte de utilidad ya que verá los defectos de lo que ya has escrito.

Te ayudará a corregir mejor y a que tu borrador se transforme en una pieza digna de ti.

Te sorprenderá las muchas veces que, habiendo terminado tu borrador el día anterior pensando que no valdría ni un pimiento, a la hora de editarlo considerarás que no está tan mal.

Encontrarás ideas muy buenas que quizás debas simplemente pulir para que brillen en todo su esplendor.

Sí, también habrá partes que digas, madre mía qué pestiño.

Entonces añade información que hayas leído de algún artículo de referencia o hazlo más ameno incluyendo una historia personal, etc.

Todo esto convertirá tu párrafo mediocre en una parte importante del artículo.

Edita con tiempo e intenta suprimir la paja.

Esas frases de relleno que no añaden nada, esas repeticiones que aburren, esas partes demasiado pesadas que hay que romper cortando párrafos y simplificando el lenguaje.

Suprime adverbios que quitan ligereza al texto y añade verbos de acción que lo doten de energía.

Después de todo tu yo crítico a veces sabe lo que se dice.

9.      Facilítate la vida con un calendario editorial

En lugar de pensar cada semana sobre qué quieres escribir, dedica una tarde cada trimestre a crear un calendario editorial con los temas de los que vas a hablar en los próximos 3 meses.

Investiga en la web, lee libros, habla con clientes y compañeros, anota ideas siempre que te vengan a la cabeza y después dedica un par de horas cada 3 meses a crear tu calendario editorial.

En este momento también puedes buscar ya las palabras clave que deberás usar para optimizar el SEO y así no perder tiempo una vez que te pongas a escribir el post.

De esta manera estamos de nuevo facilitando que la parte de tu cerebro que crea frases y relaciona ideas fluya con libertad y puedas sacar lo mejor de ti en cada borrador que escribas.

Contar con un calendario editorial es una forma de evitar el bloqueo del escritor ya que cada mañana ya sabrás sobre qué vas a escribir. Clic para tuitear

Hay escritores a los que no les gusta está técnica y prefieren decidir la noche anterior sobre qué van a escribir al día siguiente.

También organizan su calendario el día anterior con las tareas del día siguiente.

Yo prefiero hacer mi planing semanal los lunes a primera hora y el calendario editorial una vez al trimestre.

Tú tienes que elegir lo que mejor funcione para ti.

Eso sí, las ideas sobre posts me vienen en cualquier momento, así que siempre tengo mi aplicación de OneNote abierta en mi pc o en el móvil para anotarlas y que no se me olviden.

Por lo que muchas veces a la hora de sentarme a crear el calendario editorial trimestral ya tengo mucho del trabajo hecho y tan solo tengo que buscar palabras clave.

Conclusión

Ya hemos visto 9 consejos para crearte un hábito de escritura y que puedas tener un blog que te aporte resultados atrayendo más visitas a tu web.

Son técnicas que yo sigo a rajatabla (o casi, que tampoco soy un monje budista) y que me están funcionando para escribir de forma eficiente y crearme una disciplina.

Leí hace un tiempo un artículo que para mí fue revelador.

Habla de que la fuerza de voluntad es una emoción, y que como tal, viene y va, y que no podemos siempre contar con ella.

Tampoco se puede practicar como un músculo (contrariamente a lo que antiguamente se creía) así que llega un momento en que si hacemos las cosas solo por obligación nos saturamos y no conseguiremos cumplir con ello.

Por eso primero tienes que preguntarte si ese objetivo es importante para ti, en este caso escribir a diario, y si la respuesta es positiva tienes que convertirlo en un hábito para no depender solo de la fuerza de voluntad.

Los hábitos se realizan casi sin pensar y por ello no necesitamos utilizar la fuerza de voluntad para realizarlos.

Así no gastamos esas reservas que necesitamos para hacer otras cosas a lo largo del día que nos cuestan mucho trabajo, como puede ser limpiar los cristales de las ventanas o hacer la declaración de la renta.

Así que ya sabes, si escribir es importante para ti, conviértelo en un hábito.

Descárgate la guía gratís aquí.

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